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lunes, 28 de marzo de 2011

Aflicción...Subraya las promesas









LA AFLICCIÓN HACE BRILLAR
                   LA PROMESA

No apreciamos las palabras dulces de la promesa, sino hasta que estamos en condición para que la dulzura de ellas se manifiesten en nuestras vidas. Todos tenemos muy en alto las palabras que dicen: "Cuando anduvieres por medio del fuego no te quemarás; ni la llama arderá en ti." Pero no podemos apreciarlas como Bilney que fue un mártir. Este fue el pasaje que estudió durante su permanencia en la prisión esperando la ejecución en la hoguera. Su Biblia todavía se encuentra en la biblioteca del Colegio Corpus Cristi, en Cambridge, Inglaterra, y tiene este pasaje subrayado con tinta. Quizá si pudiéramos comprender claramente las escrituras veríamos que cada pasaje de la Biblia tiene un mensaje especial para cada uno de nosotros, y por lo tanto cada promesa de la Biblia debe ser subrayada en el margen de la memoria de cada cristiano, y cada cristiano debe posesionarse de las promesas como suyas para experimentarlas en sus aflicciones.

Charles Spurgeon.

Isaías 43:1-2

"No temas, porque yo te redimí; te puse nombre, mío eres tú.
Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti."

martes, 30 de noviembre de 2010

"Habrá más después"


Hay algo más todavía



Un hombre caritativo dio al señor Rowland Hill cien libras esterlinas para que se las diera a un ministro pobre. El señor Hill pensando que la cantidad era demasiado grande para mandarla por correo, mandó en la primera carta cinco libras esterlinas diciendo solamente esto: "Habrá más después." Unos pocos días mandó otras cinco libras con el mismo mensaje, "Habrá más después." Puesto que en aquellos tiempos era muy raro recibir cartas, era una novedad recibir cartas tan seguidas. Unos pocos días después el señor Hill mandó otras cinco libras con la misma declaración y así siguió hasta que hubo mandado las cien libras, y el ministro llegó a familiarizarse con la frase: "Habrá más después."


Cada bendición que viene de Dios es mandada con la declaración: "HABRÁ MÁS DESPUÉS." Dios te perdona tus pecados, y en seguida vienen más bendiciones. Dios te adopta en su familia, y todavía te da más bendiciones. Te da gracia sobre gracia, pero sigue más todavía. Te ayudará hasta la vejez pero hay más que viene todavía. Te sostendrá en la hora de la muerte, y aún en esta hora su misericordia no te faltará, y cuando llegues al cielo habrá bendiciones que seguirán allí.


Charles Spurgeon
"Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amo, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)".
Efesios 2:4-5

jueves, 1 de julio de 2010

La Rutina Religiosa


Me han contado de soldados que se han dormido durante una marcha. He conocido a buena gente que se duerme mientras ora, hasta que parece que sus oraciones no son sino un ronquido piadoso. Repiten las mismas viejas frases sin considerar cuál es su significado. Son como grillos, que siempre cantan la misma nota. Muchas oraciones son como las cuentas del almacenero: ídem, ídem, ídem. Las mismas peticiones son como de costumbre. Los labios del hermano están presentes en la oración, pero su alma está en su casa o en su negocio. Las aspas de su molino giran mientras sopla el viento, pero no muele nada. Salgamos de las huellas de las frases hechas. La rutina religiosa es odiosa, y sin embargo con cuánta facilidad caemos en ella.

Charles Spurgeon.

lunes, 30 de marzo de 2009

Por qué Charles Spurgeon es mi predicador favorito?

Charles Haddon Spugeon, nació en Kelvedon, Essex, Inglaterra el 19 de Junio de 1834.
Ese es el único dato que les pondré en esta entrada, ya que su biografía es tremendamente interesante, pero extensa y digna de leerse completamente. Les dejaré si, los enlaces para que ustedes puedan por sí mismos encontrarse (si aún no lo han hecho), con uno de los grandes hombres de Dios, que dio su vida por el ministerio, y que conquistó para la Gloria de Dios a muchos en su tiempo, y aún lo sigue haciendo a través de la gran cantidad de material con sus sermones, biografía, testimonio, enseñanzas, etc. Por qué Charles Spurgeon es mi predicador favorito? si es que puedo llamarlo "favorito", ya que sé que toda obra realizada a través de este predicador era por cierto la obra del Espíritu Santo que operaba fluidamente por su vida. Spurgeon habló de JESUCRISTO, él era el autor central de todos sus sermones, habló inspirado por el Amor y la Compasión de nuestro Dios, diciéndole a la gente lo estrictamente necesario para sus vidas. Los temas abundan, para hablar de la necesidad de arrepentimiento por los pecados, de la maravillosa Gracia de Dios, del Perdón, La Salvación, La Justificación por medio de la muerte de Cristo en la Cruz por nuestros pecados. Les habló de las verdades Bíblicas sin mayores adornos, sino con una claridad para que nadie quedara sin entender la buena noticia para su pobre condición pecadora. Esto se ha dicho de su ministerio: "Sin manipulación de llamadas al altar, sin utilizar métodos sensacionalistas o emocionales, Spurgeon confiaba solo en Dios para convencer a los pecadores, como él mismo dijo: No vengo a este púlpito esperando que quizás alguno por su propia voluntad quiera volverse a Cristo. Mi esperanza está puesta en otra cosa, espero que mi Maestro traerá algunos de ellos y dirá, eres mío, y serás mío, te reclamo para mí. Mi esperanza surge del ofrecimiento de la Gracia que se ofrece gratuitamente, y no de la libre voluntad del hombre".


A continuación, les dejo dos relatos ofrecidos por Spurgeon, que muestran el carácter de este hombre al cual yo en lo personal admiro mucho y oro para que Dios levante hombres que tengan el mismo propósito de este fiel hombre, de predicar a Jesucristo y su obra de salvación.


LA LEALTAD DEL CREYENTE
¿Habeís leído alguna vez acerca de los heridos y moribundos en las guerras napoleónicas, que aún en la hora de la muerte pensaban con idolatría acerca del gran Emperador? El capitán de la Guardia Vieja, con sus últimas fuerzas gritaba "Vive L´empereur". Leemos acerca de uno que mientras los cirujanos trataban de extraer una bala que había penetrado su pecho, le dijo: "Buscad un poco más profundo y encontraréis en mi corazón al Emperador". Le llevaba dentro de su corazón. Así debe ser la lealtad del creyente, frente a su Señor Jesucristo.


LA RUTINA RELIGIOSA
Me han contado de soldados que se han dormido durante una marcha. He conocido a buena gente que se duerme mientras ora, hasta que parece que sus oraciones no son sino un ronquido piadoso. Repiten las mismas viejas frases sin considerar cuál es su significado. Son como grillos, que siempre cantan la misma nota. Muchas oraciones son como las cuentas del almacenero: ídem, ídem, ídem. Las mismas peticiones son como de costumbre. Los labios del hermano están presentes en la oración, pero su alma está en su casa o en su negocio. Las aspas de su molino giran mientras sopla el viento, pero no muele nada. Salgamos de las huellas de las frases hechas. La rutina religiosa es odiosa, y sin embargo con cuánta facilidad caemos en ella.


(Aquí en el blog, tengo un enlace directo a la página en español de Charles Spurgeon, para los que quieran visitarla, solamente pinchar la imagen. También está la página de Biografías:http://biografas.blogspot.com/2006/09/charles-haddon-spurgeon.html

Dios les Bendiga

miércoles, 25 de febrero de 2009

Rechazando a Cristo

Para mí es terrible ver a un hombre perecer por negligencia propia y voluntaria, rechazando la salvación divina. ¿Que opinión tendríamos de un hombre que rechaza el salvavidas que lo mantendrá a flote, o del envenenado que rehusa tomar el contraveneno, o del herido que abre nuevamente su herida? Cualquiera que obrara como éstos estaría irremediablemente condenándose a muerte. ¿Pero que diríamos del hombre que desecha la salvación que Cristo le ofrece y escoge la condenación eterna?
(Charles Spurgeon)

como está dicho: Si oyereis su voz hoy, No endurezcáis vuestros corazones. (Hebreos 4:7)


“Y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Juan 8:32).

martes, 20 de enero de 2009

El Silencio Mata algunas Mentiras

Si a una mentira no se le hace caso, le pasa lo mismo que al pez que cae fuera del agua; pronto se mata a sí mismo brincando y golpeándose contra la tierra.
Contestar a una mentira es proporcionar material y ayudar para que tenga vida; pero si la ignoramos morirá en corto tiempo.
Las falsedades llevan en sí sus refutaciones.
Algunas mentiras tienen un olor que demuestra su podredumbre a cada persona honrada. Si es molestada por causa de ellas, el objeto de sus invenciones en parte ha sido cumplido; pero el poder soportarlas en silencio, ha refutado el objeto de ellas y ha dado una victoria parcial, y Dios en su cuidado para la persona, pronto le dará una libertad completa.
(Charles Spurgeon)