viernes, 26 de noviembre de 2010

Dejemos que Dios responda por nosotros


Contestación sabia


Durante los días de la persecución en Escocia, una señorita caminaba un domingo hacia el lugar de predicación, cuando encontró una compañía de caballería, enemiga de los cristianos, cuyo jefe le inquirió a dónde se dirigía. En esos momentos recordó la promesa de Cristo que será dado a ella en aquella hora lo que debe decir. Pidió en silencio que el Espíritu Santo le diera contestación, y repentinamente le vinieron estas palabras a su mente: "Estoy en camino para la casa de mi Padre, mi hermano mayor murió; su testamento será leído hoy y yo tengo interés en él." El jefe de armas dio permiso a la señorita para seguir adelante expresando el deseo de que ella recibiera una porción rica del testamento de su hermano mayor.


C. Perren


Lucas 12:11-12

"Cuando os trajeren a las sinagogas, y ante los magistrados y las autoridades, no os preocupéis por cómo o qué habréis de responder, o qué habréis de decir; porque el Espíritu Santo os enseñará en la misma hora lo que debáis decir."
Bendiciones
Ana María