sábado, 17 de enero de 2009

Me duele hasta el cansancio tus dolores, tus angustias,
tus temores,
todos ellos los recojo, tras de ti cuando pasas,
con la preocupación en tu piel.
Me duelo en tus miserias,
tus ruinas,
tus decadencias,
la piel me quema,
el llanto llega,
se me cae a pedazos la herida, por tu herida.
Las veo todas ellas como mías,
y yo las duelo todas, más no las conservo para mí,
sino que las arrojo al mar, yo no me quedo con ellas,
y al verte pasar nuevamente, me duele verte otra vez que las llevas a cuestas.
Me duele verte otra vez dolorido,
¿cuánto más, te pregunto, seguirás cargando los dolores, que yo he tomado y he tirado tantas veces?
Me duele que no me creas,
me duele que me veas tomar tus dolencias, hacerlas mías,
y arrojarlas al mar, para que mueran,
Me duele más cuando te arrojas tu corriendo al mar, para buscarlas y dolerte otra vez.
Me duele tu dolor mil veces, y millones más,
me duele porque amas el dolor, más que a mí,
Me duele porque son tu necesidad,
me duele porque no te basto en tu vida, y me repruebas.
Iré tras de ti tantas veces,
hasta que un día entiendas,
que es a mí a quien necesitas,
y te aseguro,
no tendrás mas dolores,
ni yo tampoco doleré por ti.
viernes, 16 de enero de 2009
Una Reflexión

Una Frase
jueves, 15 de enero de 2009
El Café

Un tiempo para un café es para mi sinónimo, de relajo, de conversación, de amistad, de reflexión, de despertar. Así que cuando mi esposo, encontró este libro, fue una alegría, ya que además venía la invitación de leerlo juntos, con un rico café y conversado.
El autor, Max Lucado, nos sorprende al invitarnos a sentarnos a tomar un café con él, su idea fue genial, ya que se une a una serie de pequeños temas para introducir la conversación. Sin embargo, el personaje principal que llega para tomar un café junto a uno, es Dios, ya que inevitablemente la conversación se torna siempre en Él. Dios, se hace presente a lo largo de este libro.
" Me gusta el desafió de este libro, que entre sorbo y sorbo, hablemos de las bondades de nuestro DIOS y de todo lo bien que ha echo en nuestras vidas. Un café con DIOS entonces se transforma en una experiencia mas allá de lo imaginable.
Espero que lo disfruten
martes, 13 de enero de 2009
Jazz


Golden $ 15.000 (Numerada)
Silver 10.000
Platea 7.000
Galería 3.000
lunes, 12 de enero de 2009
MI ABUELO

lunes, 5 de enero de 2009
TODAS LAS COSAS SON HECHAS NUEVAS, HENRI NOUWEN

domingo, 4 de enero de 2009

Autor: Mario Benedetti
Género: Novela / Literatura Latinoamericana
Idioma: Español
Resumen: Novela emblemática de los 60, que a cuarenta años de ser publicada, sigue siendo un testimonio psicológico y social conmovedor.
La Tregua es la obra de Mario Benedetti que ha alcanzado mayor éxito de público.
La cotidianidad gris y rutinaria, marcada por la frustración y la ausencia de perspectivas de la clase media urbana, impregna las páginas de esta novela, que, adoptando la forma de un diario personal, relata un breve período de la vida de un empleado viudo, próximo a la jubilación, cuya existencia se divide entre la oficina, la casa, el café y una precaria vida familiar dominada por una difícil relación con unos hijos ya adultos.
Libros para recomendar

Memorias
Vestidos guardados, en viejos roperos,
al lado de sombreros polvorientos,
donde inexplicablemente hay zapatos
muy bien lustrados.
Olores a aguas de colonias,
a jabones envueltos en papeles
con antigua publicidad,
donde sale una mujer con un paraguas abierto.
A peinetas sobre el peinador,
junto a cepillos de carey y suaves cerdas sobre el chifonier.
donde una bata verde con flores,
cuelga del perchero blanco,
junto a la banqueta que sostiene una palangana.
Unas manos con delicadas unas,
manos finas y bien tratadas,
que ante un vaso de agua y unos remedios
declaran que el día a comenzado,
las cuales yo miro de reojo,
y a hurtadillas por la puerta semi abierta.
Este ha sido un viaje a la memoria
en que al abrir este viejo cuaderno,
su flor envejecida, marchita y fragante aún,
me ha llevado a tan lejano tiempo pasado,
en que el aroma trajo, un nitido recuerdo.
Año Nuevo

Quiero que termine este año,
Ha sido un año triste y sombrío,
No ha sido el más malo de los años,
Ha habido otros peores.
Pero este se ha vuelto más pesado.
Que tonto, si lo pienso,
Creer que con el término de un calendario
Todo mágicamente cambiará y será mejor.
Es que uno vive con esperanza,
Se proyecta, sueña, desea.
No tiene que ver con el año,
Tiene que ver con uno mismo,
Es uno el quiere sacudirse
Y con el conteo del primer día,
Recomenzar otra vez y recomenzar otra vez,
Y así año, tras año.
Ahora por cierto, hay años más marcados
Que otros, este año sentí dolor,
Un dolor en mis huesos, en mi mente, en mi ser.
También hubo cercanía con la muerte,
Que nos aturde cuando menos lo esperamos,
En especial cuando nos toca despedir a una bella
Mujer joven y admirable, a quien el cáncer,
Le tiró una flecha venenosa y fatal.
Tengo clavada la espina que fue clavada por
Conocidos, por amigos, por gente que se sentaba
Junto a mí, en días de paz.
Un año para ver partir a otros lugares
A mis amigas y despedirlas, y yo me quedo
Aquí soñando que también yo parto
Y alguien me despide.
Nuevo año, nuevos proyectos,
O quizá, los mismos, los mismos proyectos
Que este año no se pudieron cumplir,
Aparecerán nuevamente en la agenda,
Total hay todo un nuevo año para
Hacerlos realidad.
Está por comenzar el conteo,
Y díganme que sienten un cosquilleo por
Las piernas, que sube al estomago,
Que los ojos están brillantes,
Es el anhelo de días mejores, el brillo
De la esperanza, de que este año si,
Este año si que puedo, este año
Es el año de lo concreto, este año
Todo se cumple.
Las nuevas ganas, las nuevas fuerzas,
Esas que ahora están agotadas,
Pero que reaparecerán el día primero.
Mis buenos deseos para todos
Que tengan un Feliz año nuevo, Amén
lunes, 22 de diciembre de 2008


Lentamente fui soltando tu mano,
la besé por última vez,
te miré para darme cuenta que dejaba,
bajé la mirada pues no queria ver más tus ojos en los mios.
Crucé valientemente con la desición en la mente,
tomé rumbo desconocido, me alejé al fin,
y solté las amarras de este puerto enmohecido.
Lentamente alcé mi mano en la deriba,
con la intención de decir Adios, y no pude, te hice señas,
como diciéndote que ya pronto regreso,
mordí los labios por tanta mentira,
tomé aliento, bajé los escalones y me hundí en la tierra lentamente
sumergiéndome como si me cubriera una ola.