
Hace unos años atrás, le hice una promesa a mi hija, la de invitarla a ella y a su primita, a ver el hermoso Ballet Cascanueces, que se da cada navidad en el Teatro Municipal de Santiago.
Ambas deben haber tenido unos seis y siete años. Las tres en alguna ocasión vimos a Barbie en el Cascanueces por televisión, así que las niñas estaban muuuuyyy animadas.

Lamentablemente por distintos motivos, cuando llegaba el tiempo de la presentación, no podíamos asistir, quedando mi promesa sin que se cumpliera. Ellas, no se olvidaban año a año y me preguntaban- ¿Ahora si?
Yo anhelaba poder hacer efectiva mi promesa ante ellas, pero tardó unos años más. Cuando las niñas tenían ya 14 y 15 años, fue cuando sin ninguna contrariedad pudimos decir Siiiiiiiii, ahora Si. Mucho tiempo, dirán los que leen (yo también lo pienso así), pero si algo llamó mi atención, es que las niñas, nunca decayeron en que la promesa se cumpliría, igual trataba de mantenerla viva en ellas, notaba en sus rostros la misma emoción y entusiasmo que cuando les hablé por primera vez de la salida. Se notaba que ellas guardaban la esperanza de que se cumpliría, tuvieron paciencia en la espera, no se si alguna vez decayeron o ya no creyeron a que la promesa se cumpliría, no me lo hicieron saber, o al menos no lo recuerdo así.
Cuando pienso en lo bien que se siente por ambas partes, al cumplir una promesa, tanto el que ha esperado por ella, como el que otorgará su cumplimiento, al llevarse a cabo es doble la felicidad y satisfacción. Pienso, cuánto más Dios, que no solamente nos ha dado una promesa para cumplir, sino muchas, y muchas ya que se han cumplido, y aún quedan muchas más. Cuánto más se complacerá Dios, de ver que aunque quizá igual que las niñas, quisiéramos que las promesas se cumplieran lo más pronto posible, pero que por algunas razones que solamente Dios sabe, a veces tienen que pasar algunos años para que lleguen, pero eso no quiere decir que no se cumplirá. Dios, debe desear igual como yo lo deseaba, que las niñas con los años no se sintieran que les había fallado, que no creyeran en mi palabra, que pensaran que yo me había olvidado, por eso yo igual les decía: en cualquier momento iremos.
Dios cumple sus promesas, y cumplirá las que aún quedan, Dios no es como nosotros, que a veces igual no cumplimos aunque los años pasen, a veces algunas promesas hechas no llegan nunca a concretarse. Tanto el que la hizo la olvido o la omitió, o el que la iba a recibir no le dio la atención o la olvido por no creerla. Dios no es así, Él es el más complacido de ver nuestros rostros de felicidad al verlas realizadas. Aún en la espera, debemos mantener la esperanza, seguir creyendo, no tener dudas, tener paciencia, el día llegará, en que toda promesa será cumplida por Dios, y su rostro estará regocijado, así como lo estará también el nuestro. Así sea.
Les cuento que las niñas, y nosotros dos con mi esposo, lo pasamos genial. La obra fue maravillosa, sobrepaso en belleza y finura. Como regalo adicional, las niñas pudieron sacarse fotos con los ratones y los soldados!!!!
Cuánto más dará Dios a los que le Aman!!!!???
No nos olvidemos de las promesas de Dios, una de las que esperamos confiados es que Cristo viene por su Iglesia. Les dejo estos textos:
"Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagais perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas". (Hebreos 6:11-12)
. "Porque aún un poquito, y el que ha de venir vendrá, y no tardará" Hebreos 10:37
Bendiciones. (Araunapeka)








